La vida nos puede llevar por muchas direcciones, y son esas las que nos llevan a tomar decisiones importantes que pueden ayudar y/o afectar nuestra vida. Cuando somos jóvenes, la mayoría de nosotros pensamos que somos dueños del mundo y que existe tiempo para todo. Al menos así me lo dijo una señora con la que trabajo. Lo interesante es que yo alguna vez llegue a pensar así.
Hace algunos días, mientras estábamos en nuestro descanso, mi compañera de trabajo y yo estábamos platicando de la vida. Nosotros trabajamos haciendo actividades para después de la escuela. Tenemos apenas dos meses trabajando juntos entonces casi no nos conocíamos bien. Le platique de mí y de las cosas por las que he pasado. Como les había platicado en artículos previos, le platique de mi familia, de mi experiencia en la prepa y el idioma, de la universidad, entre otras cosas. Ella me dijo que para la edad que tengo, yo ya había hecho demasiado. Sorprendido, le pregunte ¿porque pensaba ella así? Me dijo que usualmente personas de mi edad y mas siendo miembro de una minoría, están ahora casados, con hijos, y trabajando en un trabajo que odian. Me explico que no es necesariamente porque soy hispano, pues en su cultura también es algo muy común; ella es Afro-Americana.
Con mucho interés, seguí escuchando su historia. Ella me conto que cuando ella tenia como quince años, a ella no le importaba nada mas que las fiestas, los muchachos e ir de compras. Su vida nunca se vio truncada por decisiones pues ella vivía sin reglas que seguir. Como a los diecisiete, comenzó a preguntarse lo que quería hacer con su vida. Ella me dijo que su madre siempre quiso lo mejor para ella y la llenaba de muchos consejos. Le platique de mi madre y llegamos a la conclusión que las dos tenían la misma forma de pensar. Bueno, siguiendo con su historia. Me explico que a esa edad, varias de sus amigas se habían salido de la preparatoria, otras ya tenían hijos. Entonces se vio en un dilema, estudiar o casarse. Siguiendo los consejos de su madre, opto por estudiar.
Para su sorpresa, y después de tomar una decisión tan difícil, según ella, se dio cuenta de que estaba embarazada. Fue entonces que su vida cambio de rumbo. Le pregunte ¿porque no siguió con su sueño de estudiar aun sabiendo que estaba embarazada? Me explico que ella creció en una familia en la cual la figura paterna y materna siempre estuvo presente. Mientras su padre trabajaba, su madre cuidaba de la casa, de ella y sus hermanos. Al mismo tiempo, ella había visto como varios niños en familia donde los padres no pasan mucho tiempo con sus hijos, especialmente cuando están pequeños, llegan a ser rebeldes. Es por eso que ella decidió que al nacer su hijo, ella seria una gran ama de casa. Con mucho sentimiento me siguió contando que aunque nunca re arrepintió de haber tenido a su hijo, le hubiera gustado haber estudiado. Los años pasaron, y in darse cuenta, ya tenia cuarenta años y tres hijos. Su esposo tiene un buen trabajo pues el si se graduó de la universidad. Ella se considera que es una buena madre y esposa, pero es cuando se pregunto ¿y ahora que? Le pregunte de qué hablaba. Me contesto que después de tantas decisiones tomadas y las tantas direcciones que la vida la había llevado, ¿qué seria de su vida? Sus hijos crecieron, van a la escuela, se casaron, ¿y ahora que?
Cuando se es padre, trata de ofrecer lo mejor a los hijos, y a veces, se tiene que dejar atrás sueños e ilusiones. No es que ser padres sea algo malo, al contrario, es algo hermoso y satisfactorio a la vez. Pero según ella, después de que los hijos llegan a la edad que no necesitan tanta ayuda, la mayoría de los padres, especialmente las madres, no saben que hacer con su vida. Me dijo que ella se vio en un punto en el que se vio deprimida todo el tiempo pues ya no tenía nada que hacer. No fue entonces que platicando con algunos miembros de su iglesia, la inspiraron a regresar a la escuela. Terminar la preparatoria y comenzar la universidad fue su nueva meta. Me explico que nunca había sentido tanta emoción, pero tanto temor a la vez.
Ahora en estos tiempos, existe tanta información para adultos que quisieran continuar con sus estudios. No solo becas, si no servicios especializados para ayudarles con la transición de ser estudiantes otra vez, son algunos de los recursos que escuelas técnicas, colegios comunitarios y universidades ofrecen. Al igual que pueden pedir información para su hijo/a de como entrar a la universidad, pueden pedir información para ustedes también.
Le explique a ella de los tantos estudiantes que diariamente veo en mis clases que comparten una historia similar a la de ella. Es inspirador saber que, a pesar de que hayan pasado muchos años, existen personas que tienes las ganas de cumplir su sueños. Tal vez sea aprender otro idioma, o como tener su propio negocio, o simplemente aprender a manejar, la cosa es que como padres, también tienen el derecho de tener oportunidades. Me explico que ella como madre es excelente, y ahora que esta estudiando, no solo se siente bien consigo misma, si no que también es un modelo a seguir no solo para sus hijos, si no también para su familia y su comunidad.
Personas como mi compañera de trabajo nos rodean diariamente. Pueden ser nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo, miembros de nuestra iglesia, etc. Lo importante es dejarles saber que existen posibilidades de crecer. Como hijos, apoyemos a nuestros padres en lo que sea; ellos han hecho lo mismo con nosotros. Como miembros de nuestra comunidad, brindemos información y recursos para aquellos adultos que tengan ganas de luchar por sus metas. Sin importar la edad, creo firmemente que todos tenemos derecho a una educación que nos permita llegar a ser lo que siempre hemos querido ser. Al fin de cuentas ¿quién dijo que no se puede? |
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