Flor Fierro

La incesante búsqueda de la eterna juventud

Antioxidantes, células madre, hormonas del crecimiento. La búsqueda del elixir de la eterna juventud no se detiene en el campo de la farmacología, en el que se han invertido cientos de millones en los últimos años, sin que hasta el momento se haya encontrado una fórmula de demostrada eficacia para detener el envejecimiento.

El inicio de la búsqueda del elixir de la eterna juventud se inició desde el momento en que los humanos fueron conscientes de que su vida era finita. Por ello, en torno a la idea de retrasar la cita con la muerte se tejió una tupida red de mitologías y creencias para tratar de conjurar el fatídico momento.

La divinización de los faraones egipcios, cuyos cuerpos se colocaban en el interior de las tumbas secretas de las pirámides, embalsamados y rodeados de alimentos y bebida para el largo viaje, en la creencia de que eran inmortales; la ingesta de sangre animal y de afrodisíacos que supuestamente alargan la vida; la búsqueda del Santo Grial en la Edad Media y los experimentos de los coetáneos alquimistas, son algunos de los referentes relacionados con ese intento de lograr la fórmula mágica del antienvejecimiento.

ENORMES INVERSIONES.

En nuestros días, la búsqueda de ese elixir no sólo pervive, sino que constituye el germen de una industria gigantesca montada en torno de productos y estrategias que nos aseguran que podremos vivir más tiempo y que mueve cada año, sólo en EE.UU., unos 50.000 millones de dólares, correspondientes a la distribución y consumo de productos que no han demostrado hasta ahora su eficacia.

Un ejemplo de la capacidad de esta industria es el lanzamiento en estos días, por parte de la firma Klapp Cosmetics, de un producto de biotecnología denominado ‘Phyto Stem Cell Technology’ y cuyo ingrediente principal son células madre fitógenas procedentes de una especie frutal un tanto particular: el Uttwiler Spítlauber, un manzano suizo que, según los fabricantes del compuesto, da unos frutos que contienen grandes cantidades de fitonutrientes y proteínas, especialmente resistentes al paso del tiempo.

La firma asegura en un comunicado que, ‘tras varios experimentos in vitro (con esta variedad de manzanas), diversos estudios han demostrado su gran efecto antiarrugas y su capacidad para retardar el envejecimiento’.

Sin embargo, ninguno de los fármacos que hay en el mercado es capaz de frenar el envejecimiento, ni siquiera los famosos antioxidantes o la hormona del crecimiento, según sostiene en su ensayo ‘Inmortales, sanos y perfectos’ (Barcelona, 2008), el científico español Salvador Macip, en el que dio cuenta de las últimas investigaciones en este área.

Macip, médico especialista en genética molecular y con amplia experiencia en investigación sobre el envejecimiento celular en el Departamento de Ciencias Oncológicas del Hospital Monte Sinaí de Nueva York, advierte de que cualquier artículo en una revista cientÌfica sobre algún asunto relacionado con el ‘antiagingíes utilizado luego por algunas empresas para promocionar sus productos.

El experto lamentó que Internet se haya convertido en un medio habitual para la promoción de estas panaceas contra el envejecimiento, unos productos que, en su opinión, no sólo no tienen ninguna eficacia contrastada sino que incluso pueden resultar nocivos para el organismo.

Por otro lado, la hormona de crecimiento (HGH), que el organismo segrega sobre todo en la infancia y pubertad, combate la pérdida de masa muscular -por lo que es usada por muchos deportistas y actores- y aunque no ha demostrado su utilidad en la batalla contra la edad tiene a su alrededor, según Macip, una "industria en marcha" que parece obviar los efectos secundarios: diabetes, hipertensión o cáncer.

Hasta el momento sólo algunas investigaciones contrastadas en animales permiten hablar de cierto posible control del envejecimiento, como la regulación de las proteínas relacionadas con la insulina, o la restricción calórica de las comidas ingeridas, una vía, no obstante, que puede resultar peligrosa, por lo que se está investigando en la búsqueda de nuevos fármacos que produzcan los mismos efectos.

La esperanza de vida media en el planeta ronda los 75 años gracias a la alimentación o la mejora sanitaria -que ha vencido a los depredadores microscópicos- y ha permitido que muchos humanos estén viviendo ahora al límite biológico al lograr morir de viejos.

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