Flor Fierro

Es tiempo de regresar

Nunca he hecho nada solo. Lo digo porque creo que eso es algo cierto en todas las personas. Por mucho que digamos que hemos llegado a donde estamos por nosotros mismos, no es verdad. Tal vez alguien nos dio un consejo, o nos ayudo con algún trabajo. Tal vez alguien nos cuido cuando estábamos enfermos, o nos ayudo monetariamente. Lo cierto es que siempre hemos necesitado de alguien mas para poder vivir y seguir adelante.

Desde hace ya varios meses, les he contado cosas de mi vida y de mi experiencia como estudiante. En mis anécdotas, les he contado de personas que me han cambiado la vida y al igual que me han ayudado a ser la persona que ahora soy. Mi familia es una de ellas, pues con sus cuidados y consejos me ayudan a seguir el buen camino. Mi consejera de la preparatoria, me enseño a no darme por vencido en mis estudios y me ayudo a entrar a la universidad. Una persona especial, que sentimentalmente, me ayudo a cambiar completamente mi forma de ver la vida y me ayudo a acercarme mas a mi religión. Mis amigos, me ayudan diariamente a aprender cosas nuevas y a apreciar la verdadera amistad. Existen muchos factores que nos ayudan a crecer física, profesional, o espiritualmente, y uno de ellos es la ayuda de nuestra comunidad. Lo digo con mucho orgullo porque mi comunidad me ha ayudado en todo.

Cuando llegue a necesitar dinero para la escuela, recurrí a organizaciones locales para becas estudiantiles. Al mismo tiempo, cuando quise explorar nuevas experiencias, fueron organizaciones como Guadalupe Centers Inc., o La Coalición de Mujeres contra el Cáncer, que me dieron la oportunidad de hacer servicio comunitario y aprender mas sobre como ayudan a los demás. Al graduarme de la universidad, no tenia una idea de lo que quería hacer con mi carrera, pero si tenia algo en mente, regresar la ayuda que mi comunidad me brindo en el transcurso de mi licenciatura.

Conseguí trabajo con LULAC National Education Service Center aquí en Kansas City y ese trabajo me trajo al área del Northeast en Kansas City. Trabaje un tiempo en la escuela primaria Northeast, pero después me mandaron para la escuela James. Allí fue donde me di cuenta como podía ayudar a mi comunidad. Para mí, fue facial adaptarme a esa escuela pues la cultura en esa comunidad me recuerda tanto a comunidades en México. Poco a poco observe que si algo faltaba en la escuela eran deportes. Me encantan los deportes, sobre todo el volleyball, fue por eso que decidí comenzar un programa para después de la escuela.

Con el permiso de la Directora de la escuela James, comencé a quedarme voluntariamente para enseñar a los estudiantes lo básico de varios deportes. Por meses trate de enseñar deportes como el baseball, volleyball, basketball, entre otros, pero lo que la mayoría quería jugar todo el tiempo era el fútbol. Yo no era fanático del fútbol, de hecho los únicos partidos que veía eran los de la selección Mexicana o los de los Wizards de Kansas City. Pensé que seria algo difícil enseñar algo que nunca he jugado, pero al ver la ansiedad de los muchachos por jugar, pues comencé a entrenar.

Para mi sorpresa, no había mucho que enseñar, pues los muchachos en esta área saben jugar y muy bien. Lo único que necesitaban era a alguien que formara un equipo. Comenzamos a entrenar como el equipo KC Owls, un equipo joven con jugadores con y sin experiencia, y con un entrenador novato para el fútbol. Poco a poco, el equipo fue agarrando fuerza. Para mí, era un gran orgullo ver como mis jugadores iban creciendo en el deporte. Con la ayuda de los padres, fuimos llevando al equipo de juegos amistosos hasta ligas como la del Northeast Soccer League y la KC Metro Soccer League. Perdíamos jugadores, pero siempre llegaban nuevos talentos. Llegue al punto de sorprenderme a mí mismo al estar aprendiendo tanto del fútbol. El mayor beneficio creo que ha sido darle oportunidades a varios muchachos del área. Varios de ellos, han estado con el equipo desde el comienzo. Son ellos los que dan ejemplo a seguir a todos los nuevos jugadores que entran al equipo.

Siempre he estado agradecido por toda la ayuda que he recibido de mucha gente. Mi comunidad ha sido crucial para mi desarrollo profesional y también como persona. Entrenar un equipo de fútbol nunca estuvo en mis planes, pero después de las tantas horas de entrenamiento y de juegos por ya mas de un año, me doy cuenta que una gran manera de ayudar a esta comunidad, es ayudar a nuestra juventud. El ver el compañerismo, la alegría de ganar, y de perder también, da una satisfacción que pocas veces podemos sentir. Es por eso, que como miembro y voluntario de esta comunidad, hago un llamado: A todos aquellos que alguna vez recibieron el apoyo de esta o de cualquier otra comunidad, es tiempo de regresar y ayudar en cualquier capacidad posible. Esta, es una forma de ayudar a nuestra gente a salir adelante!

De ante mano, doy gracias a todas aquellas personas que me han, y siguen, apoyando mi carrera profesional y también mi nueva faceta como entrenador.

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