Si se acompaña de admiración y respeto, sin desearle el mal a nadie, el anhelo que se experimenta al comprobar que otra persona posee, logra o vive algo que uno desea, puede servir de estímulo para superarse y plantearse y cumplir nuevos retos.
La envidia es el resultado de un proceso mediante el cual nos comparamos de forma negativa con los demás. Quien la sufre tiene sentimientos de tristeza, rabia, malestar y, en la mayoría de los casos de frustración, por ese "algo" que el otro tiene y que al envidioso la vida o la suerte parecen haberle negado.
Debido a esa carencia, que ‘quema por dentro’ quien envidia no sólo se siente desgraciado, sino que además desea que la desgracia también se instale en la existencia de la persona envidiada. El envidioso desea que al otro le vaya mal, o al menos ‘no tan bien’, para así acortar las distancia entre uno y otro, sentirse mejor consigo mismo.
‘En nuestra día a día, estamos continuamente comparándonos con los demás. Esta habilidad la adquirimos alrededor de los ocho años de edad y nos permite formarnos una imagen adecuada de nosotros mismos’, señala el psicólogo, psicopedagogo y escritor, Bernabé Tierno Jiménez, autor del libro ‘Psicología Práctica de la vida cotidiana’.
Para hacerle frente a esta envidia negativa Tierno sugiere reconocer con humildad nuestras virtudes y defectos, comunicándolos a personas que nos demuestren su confianza, respeto y comprensión.
También es conveniente modificar algunas ideas respecto de nosotros mismos, convenciéndonos de que nos somos ni más ni menos que los demás, y que poseer cosas no siempre nos hace más felices.
"Además- asegura el experto- no hay que dejarse llevar por las apariencias, ya que hay personas que presumen demasiado de lo que tienen porque en el fondo también se sienten inseguras, y confían más en esas posesiones que en sí mismas’.
Pero, además de la envidia malsana, ¿puede existir alguna actitud envidiosa de signo positivo o constructivo?.
¿ALEGRARSE DEL ÉXITO AJENO? ‘ES POSIBLE’.
‘Alegrarse de los Èxitos de los demás y aprender de ellos para conseguir lo que uno se ha propuesto en la vida’ puede ser una forma de sacar partido a la envidia, según Bernabé Tierno.
"La envidia, suele desencadenar una considerable ambivalencia emocional y, a menudo, presenta dos caras que suelen entrar en conflicto: por un lado se mezclan la admiración por el otro y el deseo de ser cómo él o ella o tener lo que poseen, pero por otra parte también aparece la frustración por no ser como los demás o carecer de sus posesiones", precisa Bernabé Tierno.
El experto expresa en las páginas de su libro que otra forma de sacarle partido a ese sentimiento radica en hablar abiertamente con la persona envidiada de lo que uno siente, siempre que se tenga confianza con ella.
Al ser honestos con nosotros mismos, reconociéndonos como individuos envidiosos, podemos descubrir una vÌa inédita de crecimiento personal, porque supone colocarnos "delante de un espejo que nos muestra aquello que querríamos conseguir".
"Aquello que envidiamos nos está señalando un camino, un objetivo, nos indica que es lo que nos falta, aquello de lo cual carecemos. Darse cuenta de las carencias, representa el primer paso para comenzar a trabajar para superarlas", comenta el psicólogo.
"La envidia "sana" podría definirse como un deseo doloroso que se experimenta al observar que alguien posee algo que uno quiere, pero que surge con admiración y respeto, anhelando ese bien para uno pero sin desearle ningún mal a la otra persona", concluye el especialista.
Así este sentimiento puede servir de impulso para superarse a uno mismo y conseguir lo que se desea, al aprender de los demás. En general, la envidia es sana "cuando induce a actuar o intentar mejorar, en lugar de quedarse pasivo y frustrado". |